El blog se acerca en entradas a la altura del Everest, no son muchas si tenemos en cuenta que este rincón lo comencé en el año 2.008. En cualquier caso, lo que me esboza una sonrisa emocionada es, que se acerca a los 8.848 del Everest, con la equivalencia de metro = entrada
Los meses pasan y no encuentro un momento para sentarme a escribir unas líneas y oye, me gusta hacerlo, pero la densidad de los días me impide llevar la mente al encuentro con la escritura. Pero esta vez si, me conmovió la manera en la que se produjo esta entrega. Todo el cúmulo de circunstancias han hecho que ¡la chispa salte!
Ocurrió durante este mes de Junio, en el primer fin de semana del mismo. Llevábamos a cabo el marcaje de la GMMB <<Gran Maratón Montañas de Benasque>>, extraordinaria carrera que se celebra a mediados de junio a la que tantas veces me apunté y en la que desde hace un par de años ayudamos en el marcaje, ayuda que no es más que un grano de arena de la gran montaña de colaboración que se necesita en la organización de una carrera de estas características.
En esta ocasión dividimos los tramos en un solo día, quedándonos libre el domingo para dejar volar la imaginación que, en mi caso y en el de mi hermano, ya sabíamos donde nos iba a llevar...
Me tocó la parte del Pico Estibafreda y a Enrique el lado del valle de Estós. Como siempre hago desde su cumbre, observo con detalle las condiciones que tiene todo el gran macizo de la Maladeta. Recorro con mis ojos cada detalle de las paredes, neveros y delgadas líneas blancas que aún quedan aparentes en esta época del año.
Ahí estaba, muchos años observándola y sin encontrar el momento para subir. La ansiada necesidad de verme en ella siempre acababa por desvanecerse, las condiciones cambiaban, el invierno nos hacia presumir una aproximación muy dura, la méteo no era la idónea o la idea estaba adormecida.
Para ese domingo nuestra idea era volver a intentar el corredor Jean Arlaud del Posets, en esa particular manera en la que habíamos decidido hacerlo y que nos llevaba ya dos intentos. Queríamos llegar a pie de corredor desde la cascada de Espigantosa (Eriste), pasando por la cumbre del Posets, bajando por la arista norte hacia el camino normal que viene desde Viadós y acceder por ahí al comienzo de la ruta, en fin...como llamamos a estas cosas, una gran pechada; supone un gran madrugón y más de 2000 mts de desnivel subido. En el primer intento, el viento nos echó atrás en la Arista norte y en el segundo ya en la cumbre del Posets, un sueño sin tregua, nos provocó cierta desgana y esta nos llevó al abandono.
Todo esto sin conocer las condiciones, sin ver las redes. Puro convencimiento personal donde hacemos una valoración del entorno, de la nieve acumulada y la isoterma en altura, además de la orientación en la que se encuentra la ruta. Con todo esto y con el romanticismo por las montañas que tan bien define Gastón Rebuffat en su frase:
" El montañero es aquel que lleva su corazón donde antes lo hizo su mirada"
con esa mezcolanza, comienza el ritual que nos lleva a una andanza en la que hasta el propio Don Quijote nos abandonaría... o igual no...
Vuelvo a la cumbre del Estibafreda (2.702 mts), la vista de otra ruta también llamada Jean Arlaud (el mismo aperturista) me hipnotiza y ante la incertidumbre que nos produce el recorrido del Posets, lo veo claro, mañana tenemos que ir al Maldito por la Gran Diagonal o Jean Arlaud. Llamo a Enrique por teléfono para contárselo y no requiere de ningún esfuerzo convencerlo, por las muchas veces que hemos hablado del Maldito y de la Gran Diagonal. Supongo que al igual que a mí, el desasosiego que nos genera la pechada del Posets, nos lleva a decidir otro recorrido que todavía no conocemos y por lo tanto, no sabemos que huella dejará en nuestra mente y en nuestro cuerpo; aunque podemos intuirlo...
!!Decidido!! mañana día 07/06/2026 iremos al Jean Arlaud o Gran Diagonal al Pico Maldito (3.350 mts), con escaso material ya que la idea inicial era la Jean Arlaud del Posets, cuya ruta es algo más sencilla que la del Maldito.
El despertador suena a las 3:00 AM, a las 4:50 AM comenzamos a caminar desde el refugio de pescadores (1920 mts), por el camino de la margen izquierda del rio que es el que siempre utilizamos para aproximarnos al valle de coronas.
Vamos ligeros, como es habitual, con la cabeza mil metros más arriba pensando en los largos de roca iniciales y el material que llevamos.
Francamente no es una ruta de gran dificultad, que combina la roca y la nieve. Es una maravillosa manera de llegar a una cumbre por un recorrido exigente, un lugar salvaje al que ningún turista despistado se acercaría. Con riesgo elevado de caídas de piedras, sobretodo si tienes cordadas delante (fue nuestro caso). Parece ser que en las redes sociales relacionadas con la montaña, se hablaba de las buenas condiciones de la Gran diagonal al Maldito y nosotros no lo sabíamos...fue la mirada la que marcó el camino.
La meteorología nos condicionó en el descenso. Nuestra idea era continuar la cresta desde el Maldito hasta el collado de Coronas, pasando por la punta Astorg y el pico de Enmedio, ya que la cuerda que llevábamos de 40 mts no nos permitía emplear los rapeles de bajada junto a la Punta Astorg. Dos de las cordadas que teníamos por delante nos acogieron en sus cuerdas para el descenso y gracias a ellos, resolvimos la situación de forma más airosa. De haber continuado por la cresta con alguna dificultad y sin visibilidad, hubiese añadido una tensión extra y a acumular dos horas mas de actividad. Aún y con todo, el recorrido nos llevo 11h.
Una magnifica ascensión, tantos años observada y proclamada, que ya queda en nuestros recuerdos...y aquí también, en mi rincón de pensar...



