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El valor de una montaña está en los caminos que descubres desde ella
- Eduardo
- Zaragoza, Aragón, Spain
- Que este blog sirva para recoger algunas de las ascensiones y escaladas que desde hace unos cuantos años voy acumulando, con la intención de compartir esas vivencias, las sensaciones, los rincones del pirineo y de otras cordilleras; darle más vida a mis recuerdos y desde ellos, tratar de llegar a esos otros sitios a los que siempre he querido ir. Compartir estas historias con quien las viví y con quien por casualidad llegue hasta aqui. Que además,sea un punto de información para los que un día se planteen pasar por allí. Espero que os resulte entretenido y a la vez, os muestre la opinión de uno más, que un buen día y siendo muy pequeño, no pudo resistirse al encanto de un entorno tan natural, tan hóstil y tan fragil, del que ya nunca pude separarme, aún teniendo algunos momentos tristes y muchos de ellos muy duros. A pesar de todo y de tantos años, sigue siendo la montaña uno de los sentidos que dan forma a mi vida.
jueves, 21 de noviembre de 2013
viernes, 30 de diciembre de 2011
2011...UN AÑO FLOJO PARA LAS CARRERAS
Seguramente los kilómetros de años atrás han ido haciendo huella, hasta el punto en el que tengo la sensación de que se termina mi etapa de corredor de largas carreras montaña.
También influyó comenzar la temporada con carreras largas, como el ultra Trail de Les Fonts, carrera de 105km en 3 días.
Allí coincidimos algunos amigos sufridores de estas cosas, Mario, Javier, Pablo y alguno más.La primera etapa es una nocturna, a la que casi no llego por que me confundí de pueblo, me fui a XERT y no XERTA. Pero al final y conduciendo fuera de la ley, llegue 40´ antes de la salida (21 horas); veinti pocos kilómetros hechos con frontal, con mucho ambiente y no mucho desnivel, así que en un par de horas o poco más llegaba a la meta.
Al día siguiente a las 5 arriba y salida a las 6. Cincuenta y tantos kilómetros de carrera y dos mil y muchos metros de desnivel. Un paisaje bonito, caminos muy rotos en ocasiones, temperaturas bajas y calambres a partir del km 20, que por un momento me hicieron pensar en la retirada. Las rodillas me empiezan a pinchar pero no lo suficiente para parar, así que llegada a meta sobre las 3 de la tarde o eso es lo que recuerdo porque tampoco tengo los tiempos parciales de las etapas.


Cresteando en los puntos altos de la carrera y con esa sensación de estar perfectamente adaptado a ese medio, saltando de piedra en piedra y con la alegría de estar donde en ese momento quieres estar. Estas sensaciones van cambiando conforme pasan las horas, el empuje se esfuma, el ánimo se desvanece y comienza la batalla personal en la que no siempre ganas.
Al final de los tres días de carrera recogemos nuestros diplomas. Ahí están Mario y Javier, Ramón por detrás al que siempre echo en falta si en alguna de las carreras no está. Sabes que cuando él está habrá una buena crónica de la carrera y tendrás una buena foto en algún punto estratégico de la misma. Un gran tipo Ramón (Su blog, monrasin - corriendo por la sierra)
En ese fin de semana, con tres días de carrera, sumamos 105km, 5250 mts de desnivel positivo y un total de 14h 46´, en mi caso y en la clasificación general, puesto 55, creo que estábamos unos 150 más o menos., no lo recuerdo bien.
Hasta la cola de Caballo había llegado en otras ocasiones dando algún paseo, pero desde allí hasta Goriz no había vuelto a pasar desde que lo hice por primera vez en el año 79. El calor se siente, pero las ganas de llegar a la cumbre son más fuertes.
El Cilindro de Marboré desde la cumbre del Perdido, creo que me llevó unas cuatro horas y media llegar a la cimaVídeo del tramo llamado Escupidera, peligroso en invierno o con nieve dura.

Más panorámica desde la cumbre, con una visión de los valles que rodean a este macizo que es sobrecogedora. Y vuelvo a ver a ese niño rubiete que era yo en aquella primera vez que subía a este Pico. Con la misma emoción a pesar de los años, con menos miedo ahora que entonces y sintiendo la recompensa por ese esfuerzo, la recompensa de poder ver el mundo de las montañas desde ahí arriba, la recompensa en forma de felicidad por llegar a conseguir algo que un día pensé.
Recuerdo que durante la subida entre el bosque, antes de llegar a la cola de caballo y tratando de conseguir trotar en esas pendientes, oigo como una mujer con voz alta y clara me dice: "vaya esfuerzo tan inútil"; y que razón tenia la mujer, ese hecho simple de tratar de correr en ese medio, someter el cuerpo a esa extenuación, partir como un pura sangre y volver arrastrándome, no tenia utilidad alguna. Como no la tiene sacar a una virgen o a un santo sobre un trono a pasear por la calle o llevar una cruz a las espaldas por penitencia o hartarse de cervezas y hasta las tantas de la mañana (algo que también hago alguna que otra vez) y otras tantas cosas inutiles a ojos de los demás que rodean nuestras vidas. Esta mujer se olvido antes de exclamar aquello, preguntarse o preguntarme el porqué hacía eso. Se olvido pensar porqué ella misma se encontraba andando por ese camino. No dije nada y continué en mi empeño, por que era el mío, mi penitencia, mi religíón, mi felicidad.Llego el día de la Subida al Veleta, el 7 de agosto del 2011. eran 50km y unos 2700 mts de desnivel positivo, con llegada justo por debajo de la cima del Veleta y a unos 3200 mts de altura.




Llegué a la meta en 5h y 41´ y en el puesto 100 de la clasificación general. Las rodillas se resintieron pero pude terminar.
Años atrás se hacia el Aneto X-treme, maratón de montaña que salia de Benasque y llegaba a la cumbre del Aneto para volver a bajar hasta Benasque y que un buen año, creo que sobre el 2000 se dejó de hacer y ya no me pude apuntar
Así que me quedé con las ganas de completar ese recorrido e incluso la idea se llegó a dormir. Pero el verano pasado se despertó y al fin de semana siguiente al de "AL ANETO HEMOS DE IR", me planteo llegar a la cumbre desde Benasque y bajar.
Y que divertida es la cámara de vídeo
Fue un día caluroso
II carrera de montaña Valle de Pineta. Una carrera encantadora con 24,5km y 1500 mts de desnivel positivo, esta vez 2h 52 y en la clasificación general el 18. Primera carrera de montaña para mi hermano Enrique, sudó lo suyo pero llegó.
sábado, 10 de diciembre de 2011
NO FUE UNA NORTE CUALQUIERA, FUE LA DEL VIGNEMALE

Con nosotros también venían Rakel y Almudena ellas querían llegar a la cumbre de la Pique Longue por el glaciar D´Ossau. Llegamos a Pont de Espagne con una meteo muy cruda, una cortina de agua nos acompaña mientras nos preparamos en los porches de las taquillas del telecabina. Al rato deja de llover, durante el camino la niebla se levanta, el sol nos empieza a dar y para cuando llegamos al refugio de Oulettes, los cielos están despejados. Solo se resiste la norte, que casi anocheciendo se revelaría ante nosotros. A pesar de la excitación pude dormir durante algún rato y sobre las dos de la mañana sonaría el despertador; desayunamos y a las 3 y pico de la mañana salimos hacia el pie de la pared. No recuerdo una noche tan cerrada, no distinguiamos ni el perfil de la pared que empezamos a adivinar sobre las 5:30 de la mañana.
domingo, 13 de noviembre de 2011
GASHERBRUM I, sueño y pesadilla
Fue en el 2003 cuando se gesto lo del Gasherbrum I; yo buscaba algún compañero para ir de nuevo al Mckinley. Cuando le hablé a Diego del Mckinley, él me propuso unirme a otro proyecto con otro grupo de colegas, algunos conocidos para mi y otros no. Para cuando me quise dar cuenta mi cabeza ya estaba en Asia, en el Karakorum.
Creo que no dije que si a la primera, pero realmente ya empezaba a imaginarme en el entorno, en los preparativos, en la dureza, la convivencia y sin más, ya estaba sumergido en el proyecto. Como iba a decir que no, como renunciar a la posibilidad de llegar a una cumbre de ocho mil metros.
Creo que sobre la primera semana de junio partíamos hacia Pakistan. Teníamos aventura para dos meses a uno de los ochomiles más pequeños de los catorce, pero con una ruta de ascenso algo complicada y sobre todo expuesta. Quizás no era el ochomil más adecuado para los que por primera vez pretendíamos llegar a esa altura. Pero allí que fuimos.
Pudo haber sido un viaje magnifico, si fue una experiencia que nos marcó a todos para el resto de nuestros días. Rara vez hablo de este viaje, incluso con los más cercanos a mí; durante todos estos años lo guardé bien adentro. Sin embargo, pienso que llegó el momento de sacarlo, porque sigo recordando con demasiada frecuencia los paisajes durante la aproximación al Campo Base, lo inmensas y brutales que son las montañas del Karakorum, las conversaciones de todos los que fuimos, la sonrisa de Nancy, la cara quemada de Eva al bajar de la cumbre, el silencio de Jorge, las bromas con Diego y David y aquel "Asturias patria querida" que cantó Jose Manuel, en una noche de bailes y cantos con los porteadores, se desgarraba la garganta cantando hasta el punto que todos arrancamos a cantar con él, fue un momento muy entrañable.
Ninguno nos imaginamos ni por un instante el giro tan brusco que dio nuestra expedición, HISPANO-ARGENTINA (así la llamamos) a partir del 5 de julio del 2003. Recuerdo como se me quedaba la mente en blanco, cuando Diego me comunicaba por radio que Jose Manuel y Nancy se quedaban en la montaña para siempre.
No hay detalles que dar, tan solo quiero recordar una vez más aquel viaje, quisiera dar un abrazo a todos los que allí estuvimos y a otros que allí nos encontramos. Recordar una vez más a Jose Manuel y a Nancy, lo que eran, lo que aprendí de ellos, la ilusión y las ganas que tenían, y la pasión que ponían en lo que hacían. Dejo estos dos vídeos que hace unos años hice y que me apetece compartir.
Y nada más, que sirva esto como recuerdo, y que los que volvimos de ese viaje podamos seguir llevando en nuestra memoria a Jose Manuel y a Nancy allí donde vayamos.
jueves, 20 de octubre de 2011
AL ANETO HEMOS DE IR...
Vaya emoción, creo que aun puedo sentir la tensión que pasé cuando bajando de la cumbre y a la altura del collado de coronas, mi padre se cayó en una grieta, por suerte le sujetó la mochila y rápidamente, como a mi me llevaban encordado, le pasamos la cuerda por debajo de los brazos y tiramos para sacarlo con más fuerza que Iñaki Perurena levantando piedras. Nos acompañaba en aquella excursión Antonio Gros de Huesca, del club Peñaguara y otro compañero del que ya no recuerdo el nombre. El resto de bajada que nos quedaba por el glaciar la hice asustadisimo, pensaba que a cada paso que daba me iba a hundir en una grieta. Buf! aun me acuerdo.
Esta vez era el 15 de agosto de este 2011, uno de los fines de semana que más gente se encarama a la cumbre del Aneto. El 14 por la noche y sobre las 0:00h llegamos al plan de pescadores. Hemos subida toda la pista con una luna llena espectacular, de esas que invitan a caminar, de las que quitan el sueño ¡¡ de las que enamoran!! je, je, je Pongo esta foto de la luna, que aunque no deja ver mucho es la única que tengo y la quiero poner.
Despúes de pasar la noche en el plan de pescadores, seguimos camino del Lago de Coronas. Ese sería el siguiente emplazamiento y desde donde pensábamos subir primero al Aragüells y después al Aneto, pero los planes fueron cambiando.
Jean Paul, como suele ser habitual en él "gozando" y no es para menos pues estábamos en el lado romántico del Aneto, la vertiente de Coronas.
Idoia, que a pesar del peso de la mochila está emocionada, pues barrunta su primer tresmil.
Un atardecer en las alturas es una estampa que uno atrapa en la memoria y que no se deja escapar hasta que no se presencia otro atardecer en las alturas.
Idoia deja entrever en su cara el esfuerzo y la emoción, de momento la controla, pero veremos que pasa cuando llegue a la cumbre, queda poco y ella lo sabe; nunca ha estado en el Aneto, es más, va a ser su primer tres mil, con la guinda final que supone tener que cruzar el paso de Mahoma, saber que poco después de que empecemos a bajar de la cumbre se hará de noche y esperamos ansiosos volver a ver brillar la luna llena.
Enrique abraza a Idoia, sigue emocionada, y sigo pensando que no es para menos, es la recompensa por el aguante y el tesón, no hay como las ganas de querer conseguir algo. Se que en algún momento pensó en abandonar, pero también es cierto que siempre encontró una razón para seguir subiendo. Seguramente pensó más de una vez, que se vería desde la cumbre del Aneto, que esfuerzo suponía llegar a ella y lo que es más importante aún, imaginó más de una vez que había llegado a ella. Y ese día, el 15 de agosto , es un hecho, Idoia, Enrique, Juan Pablo y yo, estamos en la cumbre.
Es hora de contener las emociones y pensar en la bajada, todavía no hemos terminado la ascensión. Volvemos a cruzar el paso de Mahoma. Otro frente de nubes se acerca y esto me intranquiliza un poco. Creo que la ansiada Luna ya no la vamos a ver, pienso que nos volverá a caer otra tormenta, así que ligeritos para abajo.
Últimas luces en el collado de coronas, el destrepe del collado nos toca ya con los frontales. Que gracia me hace esta parte, pues solo llevamos dos y a uno se le irá terminando la pila. Esta fue una de las lecciones de ese día, frontal y pilas.
La bajada fue lenta, llevábamos poca luz para cuatro personas. Juan Pablo que bajaba magullado por sus dolencias en las piernas, le suma a su cuerpo un costalazo del que no sé como no se rompió alguna costilla. Se levanta después del golpe, no dice nada y continua bajando. Que aguante tiene el jodido. aún me sorprenderá más su aguante, unos días más tarde cuando los dos juntos terminemos la cara Norte del Vignemale.
